Febrero 6 de 2018

Anualmente, diferentes organizaciones realizan jornadas de la salud para medir el nivel de salud y de bienestar de los colaboradores. Lo anterior, con el objetivo de que estén más saludables y sean más productivos, y porque para una empresa siempre es más rentable invertir en jornadas de prevención y bienestar que costear ausencias por enfermedades laborales.

Se trata de un tema importante ya que, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el costo de las enfermedades laborales representa entre el 4% y el 6% del producto interno bruto mundial. Por tal razón, se deben implementar este tipo de iniciativas, pues están en juego la productividad y rentabilidad del negocio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que implementar la Semana de la Salud puede contribuir a reducir el ausentismo por enfermedad en un 27% y los costos de atención sanitaria para las empresas en un 26%. Además, los colaboradores tienen un espacio para asesorarse, al mismo tiempo que la empresa puede detectar enfermedades ocupacionales y vigilar la salud de los trabajadores.

La institución asegura que falta mucho por hacer, porque en “la mayoría de los países la atención se centra todavía en el tratamiento médico, más que en la prevención”. Lo anterior, implica que las organizaciones deban evaluar este tipo de actividades y enfocarse en las dolencias derivadas de problemas ergonómicos (como los trastornos músculo esqueléticos (TME)) y riesgos sicosociales como: depresión, problemas afectivos o consumo de sustancias sicoactivas.

De acuerdo con Diana Carolina Garzón, fundadora de Ergossat – empresa experta en ergonomía, seguridad industrial y salud laboral, deben existir “pautas mínimas para tener calidad de vida en todos los escenarios. Hay que trabajar sobre riesgos biomecánicos y hacer entender a los trabajadores que tienen un compromiso no solo con la empresa sino con su propia salud”.

Por otra parte SafeMode -compañía colombiana experta en seguridad laboral- explica que las denominadas Semanas de la Salud pueden producir resultados beneficiosos para los gerentes de RR.HH., ya que les permiten obtener información para saber qué tipo de acciones implementar para minimizar el ausentismo, los gastos médicos, la rotación de personal, los riesgos laborales y para mejorar el bienestar de los colaboradores. En el caso de estos últimos, permite que “los trabajadores se den cuenta que son un elemento importante para la empresa”.

Más allá de tomarse una o dos semanas para la salud de los colaboradores, hay quienes aseguran que este esfuerzo debe ir más allá y desembocar en un programa transversal de salud para la empresa, en el que el tema siempre esté vigente a lo largo del año.

Por ejemplo, Juan Carlos Santacruz, director ejecutivo de la Fundación Colombiana del Corazón, quien dice que más allá de que se realice una Semana de la Salud, las organizaciones deben crear entornos que propicien decisiones saludables por parte de sus miembros. “Las campañas de corta duración son un error, pues para crear comportamientos y rutinas saludables se necesita tiempo y repetición. Si durante 10 años un colaborador ha tenido malos hábitos, un día o una semana no serán suficientes para cambiarlos”.

Asimismo, el lenguaje y la creatividad se convierten en aliados importantes para que los colaboradores empiecen a ver que el cuidado de su salud es de suma importancia. Ante esto, Santacruz afirma: “las Semanas de la Salud no deberían llamarse así porque la gente suele interesarse en la salud hasta el momento en que la empieza a perder. Sería más práctico que se llame semana del cuidado o del movimiento, siempre y cuando se evalúen los hábitos y tareas que los colaboradores realizan todos los días. Se debe trabajar para cambiar el entorno y ayudar a dejar malos hábitos”.

Desde RR.HH. se puede empezar a sembrar la semilla del cambio con acciones sencillas como: exhortar a la gente a contestar el teléfono de pie -para fomentar la circulación- o premiar a quienes usen las escaleras en lugar de los ascensores. Estas pueden llegar a ser acciones más efectivas y económicas para la organización que tener convenios con gimnasios, por ejemplo. “Los incentivos son interesantes y si hay incentivos para otras cosas, ¿por qué no para la salud? Empleados sanos dan resultados sanos”, puntualiza Santacruz.

Tenga en cuenta que cálculos de la OMS establecen que “las personas económicamente activas pasan aproximadamente una tercera parte de su tiempo en el lugar de trabajo”. Por tal razón, contar con políticas de bienestar; equipos adecuados; incentivos y pausas activas constantes; pueden ser la manera de crear conciencia en las personas de que la salud en el trabajo es un asunto de todos los días. Encuentre algunas pautas para que su organización pueda implementar prácticas saludables en este enlace.

También le puede interesar