Noviembre 6 de 2018

Los riesgos de salud para las personas que trabajan durante la noche son bien conocidos, sin embargo, las alternativas para mitigar los efectos de las jornadas nocturnas se han ido renovando. Le contamos qué puede hacer para mejorar la calidad de vida de sus colaboradores.

Los horarios nocturnos no son fáciles y aunque la dinámica de algunas organizaciones exige que existan, es necesario reconocer que se les debe prestar especial cuidado a los colaboradores que trabajan bajo estos horarios para evitar que se desgasten, se enfermen y disminuyan su productividad.

“Los riesgos de un horario nocturno frente a uno diurno son los mismos, sin embargo, se pueden presentar más condiciones asociadas con el tema cardiovascular en el horario nocturno, porque los ciclos hormonales y del cuerpo, generalmente se modifican en la noche”, explica la médico y máster en salud ocupacional Ana Parra.

Los trabajadores son propensos a desarrollar enfermedades como hipertensión, hipercolesterolemia (presencia de colesterol en sangre por encima de los niveles normales), disminución del rendimiento laboral asociado a aumento de la fatiga, trastornos en la conducta alimentaria y riesgos de padecer sobrepeso u obesidad”, añade Héctor Alejandro Sánchez, especialista en salud ocupacional de la Universidad Javeriana.

Para mitigar estas enfermedades, primero es importante tener en cuenta que no todas las personas están capacitadas para laborar en estos horarios; por ejemplo, quienes deban tomar medicamentos en la noche que produzcan somnolencia podrían correr riesgos de accidentes por falta de atención, por lo que no es aconsejable. Tampoco lo es para mujeres embarazadas.

Aprenda aquí cómo atacar el bajo rendimiento.

 

Segundo, es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones que brindan los especialistas consultados:

  • Procurar que los turnos sean rotativos, es decir que los empleados trabajen un período de tiempo en horario diurno y luego en nocturno.
  • Respetar los tiempos de descanso. Los colaboradores no deberían “doblarse” para obtener permisos; para evitar que esto pase, Recursos Humanos debe trabajar porque haya cercanía entre los equipos y los líderes, y así evitar que se sobrecarguen.
  • El turno nocturno debería empezar entre las 06:30 p. m. y las 07:00 p. m., este no debería superar más de tres o cuatro noches consecutivas de trabajo antes de tomar un día de descanso”, afirma Sánchez.

Para crear su propio plan puede asesorarse de especialistas en salud ocupacional, aquí le contamos por qué son tan importantes.

 

Las pausas activas no son negociables

Según Parra, “las pausas activas son obligatorias en todos los turnos, independientemente de la profesión, el cargo, el oficio o el turno, porque estas ayudan a disminuir el riesgo de padecer enfermedades osteomusculares. Es el tiempo en el que se está distrayendo de la tarea para darle un descanso al cerebro y retomar de nuevo”.

Asimismo, es importante que la organización establezca exámenes médicos periódicos (cada seis meses), con el fin de detectar precozmente la falta de adaptación a los turnos y prevenir sus consecuencias nocivas sobre la salud de los trabajadores afectados.

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Recuerde que se trata de una persona y al igual que quienes trabajan en horario diurno, esta tiene familia, vida social y otras actividades por desempeñar fuera de su jornada laboral, por lo que es fundamental que desde el área de Recursos Humanos se brinden las mayores facilidades a esos colaboradores, porque ellos están entregando tiempo valioso y esfuerzo para cumplir con este horario de manera efectiva.

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