Febrero 19 de 2019

Los primeros meses del año suelen ser los más atareados de cualquier organización, por eso es tan importante que los colaboradores se encuentren motivados y que el área de gestión humana esté atenta a las señales de baja productividad y estrés.

Llegar de vacaciones y acoplarse a la rutina puede ser una tarea fácil para unos, pero bastante compleja para otros. No en vano, existe un trastorno adaptativo llamado síndrome o depresión posvacacional.

Según el doctor Antonio Cano, de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, este hace referencia al estrés que se produce al final de un periodo de descanso más extenso que lo habitual, ya que la persona no se ve capaz de responder al alto número de demandas que supone adaptarse de nuevo a las obligaciones laborales y al cambio de estilo de vida.

Las personas más propensas a sufrirlo se encuentran entre los 40 y 55 años y lo manifiestan con un bajo estado de ánimo, decaimiento, apatía, ansiedad, falta de energía y sensación de hastío.

¿Por qué sucede?

Según un estudio de la revista Scientific American, el síndrome posvacacional se ocasiona porque las personas disfrutamos de actividades que implican un buen grado de pensamiento de orden superior, como pasar tiempo con los seres queridos, ir a conciertos, experimentar la naturaleza o conocer lugares nuevos, lo que a su vez conduce a la felicidad.

Cuando los puntos de acceso hedónicos detectan señales de que estamos experimentando algo placentero, liberan sus propios neurotransmisores. Los receptores cercanos recogen estos neurotransmisores y crean una sensación de gusto.

A partir de eso, desarrollamos un entendimiento consciente de que todo lo que estamos experimentando es placentero. Tomados en conjunto, el sistema nos brinda una sensación de placer y un profundo deseo de mantener ese sentimiento o volver a tenerlo en el futuro. Esto explica por qué cuando la fuente de placer se acaba, pasamos a una etapa sombría y de decadencia.

¿Qué hacer?

Para que esto no juegue en contra de los intereses de la compañía, debe estar atento a cualquier señal de baja productividad y debe responder de inmediato. Además, tenga en cuenta que el mejor remedio es la prevención.

Desarrolle una campaña de sensibilización frente al tema cada vez que se acercan las fechas de vacaciones, en la que haga hincapié en estos consejos:

  1. Reservar unos días al final de las vacaciones para programar el regreso a casa de forma anticipada y relajada. No volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo para poderse preparar física y mentalmente.
  2. Tomar todo el trabajo atrasado y abordar los temas uno por uno. No todos a la vez. Así se sentirá menos agobiado y tendrá un mejor manejo del tiempo.
  3. Promover la idea de que los retos del año nuevo son una forma de alcanzar las metas deseadas.  Reforzar las conductas positivas de las personas del entorno, con aprobación, halagos, sonrisas, pequeños detalles, etc…
  4. La falta de sueño es una de las principales causas de la poca productividad en los colaboradores. Si fomenta el buen hábito del sueño (mínimo 7 horas) tendrá personas más activas, saludables y enérgicas.  

Por último, es recomendable generar actividades lúdicas fuera o dentro de la empresa. Puede ser la semana de la salud, del ejercicio, de la comida o de la familia.

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