Julio 18 de 2017

Hay distintos tipos de jefes y, dependiendo de la experiencia, la naturaleza del cargo y las directrices de la organización, una persona que tenga una posición de líder en una empresa puede comportarse o ejercer su rol de manera totalmente distinta al ingresar a otra.

Es importante asumir el tipo de liderazgo ideal para manejar un equipo de trabajo. Especialmente cuando se es nuevo en una empresa o si el equipo está recién llegado a la organización. Se trata de balancear y tomar las cualidades de ambas formas de ejercer el rol de líder, que le contamos a continuación.

Por ejemplo, un jefe flexible es aquel que escucha y tiene en cuenta la opinión y los aportes de los otros, que se interesa por los demás y que está abierto a las nuevas experiencias, conocimientos y relaciones. Para Luzmila Calderón, socia consultora de L&L Talento Humano Consultores SAS, este tipo de jefe “puede ser un buen líder si integra otras competencias como orientación a resultados, influencia,  persuasión y desarrollo de otros”.

 Eso sí, un jefe flexible no es permisivo. “La flexibilidad sin firmeza se vuelve debilidad. Es cierto que la gente importa pero las cifras también”, agrega Santiago Jiménez, máster coach de The International School of Coaching (TISOC) – España.

Se debe trabajar por ser un líder integral, cuya actitud y acciones inspiren a los demás. También, en ser reconocido por saber manejar el área a su cargo y, sobre todo, por demostrar interés en el capital humano de la organización.

 Las reglas de oro a la hora de dirigir

  • Tener conocimiento.
  • Influenciar y persuadir.
  • Ser seguro de sí mismo.
  • Escuchar, comprender y retroalimentar.
  • Tomar decisiones.
  • Controlar sus emociones.
  • Tener visión.
  • Inspirar a otros.
  • Ser integral y coherente en sus pensamientos y acciones.
  • Felicitar a las personas por lo que están haciendo.

 Ojo con el autoritarismo

Un jefe autoritario suele tener problemas para escuchar opiniones y dificultar que otros tomen decisiones. Cree tener la razón en todo y suele limitar a su equipo a que obedezca y no a proponer. “Este es un tipo de líder que puede llegar a afectar los procesos en la organización, porque todo el tiempo está pensando en números y no en cómo se sienten las personas”, explica Jiménez. Mientras que la recomendación de Ludmila Calderón es “crear un mejor ambiente laboral, fomentar la participación y generar espacios para mostrar el talento y ser reconocido”.

Una buena actitud de líder brindará resultados efectivos y además puede catalogar a la organización como un lugar en el que todos quieren trabajar. Regístrese  AQUÍ. para estar al tanto de todo lo relacionado con el buen liderazgo.

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