Marzo 13 de 2018

Cuando algo no marcha de la mejor manera o hay algún desequilibrio emocional en un grupo de trabajo aparecen algunas alertas que delatan el problema como el uso de ciertas palabras, el tono de voz, e incluso aspectos fisiológicos como sudoración, taquicardia, manos empuñadas, entre otros; es por eso que es importante estar atento a estas manifestaciones para detectar anomalías y tomar medidas.

Esa es una tarea clave de los líderes, quienes al dirigir equipos de trabajo y liderar proyectos pueden verse afectados por las emociones negativas, contagiar a los demás colaboradores y entorpecer los procesos. Para evitar que esto suceda es importante que el área de Recursos Humanos ayude a las cabezas de equipo a mantener la calma ante cualquier adversidad, reconocer sus emociones y controlarlas.

¿Cómo hacerlo?

“Así como se miden los resultados cuantitativos y económicos, se debería medir el coeficiente emocional de la organización, porque una empresa feliz y en eje es más productiva. Es por esto que empezar por hacer mediciones, a través de encuestas de clima laboral o reuniones presenciales, para saber cómo está la organización y los niveles de emocionalidad de sus colaboradores es un paso importante en el proceso”, afirma José Luis López, Master Coach ontológico profesional y director de Kairos Consulting, compañía argentina de asesoramiento integral y de empresas.

Después de conocer el estado de la organización es vital que RR.HH. hable con los líderes para analizar dichas métricas y cómo sus comportamientos y trato con los demás colaboradores influencian en esos resultados.

Se trata de generar conciencia en las cabezas de equipo de mostrarles que algunas acciones no son justificables y por eso una mala actitud no puede explicarse como si eso fuera parte de su forma de ser, “aquella persona que tenga un rol de liderazgo de conducción o gestión de personas debería saber que es responsable de manejar, no solo sus propias emociones, sino las de los demás colaboradores, eso hace un buen clima laboral”, explica López.

A esto agrega que “no existen equipos buenos o malos, todo tiene que ver con la capacidad que tienen los líderes para gestionar las emociones de sus colaboradores haciendo que se transformen en empleados de alto rendimiento”.

Pensando en eso, se debe instruir a los líderes para que identifiquen qué situaciones los “sacan de casillas” o les bajan el ánimo y cuáles son los detonantes para que eso pase. También es fundamental que al momento de enfrentarse a situaciones negativas tengan la capacidad de hacer una pausa y reflexionar sobre el estado emocional por el cual están pasando. “Yo tenía un profesor en la universidad que decía: antes de tomar una decisión en una emoción negativa, tome aire y piense si lo que va a hacer es lo que quiere que pase. Es imposible desde una emocionalidad disfuncional obtener resultados positivos”, cuenta López. Y precisamente, eso es lo que se debe tener en cuenta para ser muy consciente a la hora de accionar. Le puede interesar: Aumente la productividad de sus empleados sin recurrir a la presión.

“Muchas competencias esenciales de la gerencia como negociar, manejar el conflicto, formar alianzas, gestionar por influencia, proveer coaching y feedback, entre otras, requieren de la inteligencia emocional”, explica el periódico costarricense El Financiero.

Por esa razón, hay que enfocarse en empoderar a los líderes e incentivarlos a conocerse, controlarse, motivarse y salir adelante a pesar de la adversidad. En cuanto a su relación con los colaboradores, se recomienda que se comuniquen constantemente con sus equipos, los escuchen, no los juzguen y los sepan entrenar para aprender a manejar sus emociones de la misma forma en la que ellos lo hacen.

“Cuando no estamos gestionando bien nuestras emociones actuamos por impulso y por momentos de euforia. Si nos detenemos a pensar en ellas en el instante nos daremos cuenta de que la situación no es tan grave como para justificar una reacción negativa. Saber manejar las emociones nos permite detenernos a reflexionar en si nuestra forma de actuar es la adecuada considerando que hay actos que no se pueden cambiar, como una palabra dicha o un mensaje, lo ideal es que mis emociones no me tengan a mí, sino que yo las tenga a ellas. Somos un globo de emociones en un mar de alfileres y hay que moverse con cuidado, porque en un momento de euforia o enojo podemos hacer cosas de las que nos podemos arrepentir toda la vida”, concluye López.

Saber gestionar las emociones al final permitirá que toda la organización transmita control en todas sus acciones, desde su atención al cliente hasta el clima laboral.

Otras de las maneras de ayudar a los líderes a dominar sus emociones negativas desde el área de Recursos Humanos con un acompañamiento y una evaluación de sus acciones para demostrarles que la autorregulación le permite a un líder tener mayor flexibilidad y relación con su equipo de trabajo. De esa manera se superan las situaciones que han causado algún malestar y se trabaja por la mejora continua.

Los líderes también necesitan sentirse acompañados y para eso está Gestión Humana, para enseñarles que ellos también deben hacer pausas en su vida para realizar actividades como leer, caminar o hablar con un amigo; de esa manera amplían su perspectiva y pueden aprender a dominar las situaciones negativas. Las pausas activas les permiten disminuir el estrés y eliminar sensaciones desagradables.

“Para ser eficaces, los líderes deben tener una comprensión sólida de cómo sus emociones y acciones afectan a las personas de su entorno. El mejor líder se relaciona y trabaja con los demás. Enfocarse en esto permitirá que ellos aprendan a manejar la situaciones en las que tengan que cumplir con su papel de directivo, ya sea en la familia, en el trabajo o en el entorno” explica en su blog AICAD Business School, escuela de negocios que ofrece servicios y soluciones de educación, consultoría, recursos humanos y marketing en línea para empresas y particulares.

Evitar que un colaborador termine su día laboral malhumorado y desmotivado, promover ambientes de trabajo de respeto y hasta escuchar una canción que suba el ánimo son algunas acciones que se pueden promover desde RR.HH. para que sus líderes y colaboradores adquieran mayor inteligencia emocional.

Ser emocionalmente inteligente trae grandes beneficios tanto a nivel personal como laboral. En nuestra comunidad puede encontrar más información y artículos de interés para una buena gestión de las emociones al interior de la compañía.

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