Noviembre 29 de 2017

Los avances tecnológicos han abierto numerosas posibilidades a las organizaciones en términos de productividad, rentabilidad y mejoras en la coordinación y en la comunicación organizacional. Esto ha implicado, entre otros beneficios, la posibilidad de tener una mayor flexibilidad para que los colaboradores desarrollen sus actividades. Sin embargo, como reza el viejo adagio popular “todo en exceso es malo”, la llamada transformación digital conlleva riesgos que suelen presentarse por un mal uso de las herramientas tecnológicas en la organización o porque los colaboradores no han aprendido a usar con moderación las nuevas tecnologías.

Una de las patologías más recurrentes en las organizaciones hoy en día es el tecnoestrés, que produce desde falta de concentración y de atención, fatiga visual y tensión corporal, hasta problemas en relaciones sociales o afectivas.

¿Cuáles son las formas más comunes de tecnoestrés?

Según el doctor en sicología de la Universidad Internacional de Valencia Pedro R. Gil-Monte, se pueden destacar como formas de tecnoestrés las siguientes:

Estas patologías afectan la productividad del colaborador y “ocasionan alteraciones en cualquier sistema fisiológico del individuo”, un escenario que irremediablemente repercutirá en la salud y el rendimiento de los colaboradores afectados, motivo por el cual, desde RR.HH. deben tomarse medidas preventivas que disminuyan estos riesgos.

Tenga en cuenta que este problema puede ser fácilmente solucionable y que un adecuado manejo del tecnoestrés en la organización dependerá que los colaboradores no se conviertan en verdaderas ‘oficinas andantes’.

¿Cómo combatir el tecnoestrés?

El informe ‘El lado oscuro de las tecnologías de la información’, publicado este año por Harvard Business Review, recomienda que las pausas activas se lleven a cabo sin importar que el colaborador trabaje en la sede de la organización o si haga teletrabajo.

La periodicidad de este ejercicio puede variar, pero lo recomendable es que sea diariamente, y que se dediquen de 5 a 10 minutos en la mitad de la mañana para hacer las pausas activas y la misma cantidad de tiempo en horas de la tarde.

Esta tarea debe coordinarse desde el área de RR.HH junto con la ARL a la que esté afiliada la organización. Además, es importante que el personal encargado de hacer las pausas activas a los colaboradores les transmita que, más allá de ser un requisito del Ministerio de Trabajo, les ofrece beneficios como: estimular los sistemas musculoesquelético, cardiovascular y respiratorio.

Un buen manejo del tecnoestrés al interior de su organización también implica identificar a aquellos colaboradores que puedan tener algún problema en el manejo de nuevas tecnologías. Por ejemplo, aquellos que envían – de forma excesiva o en horarios extra laborales – mensajes por Whatsapp o correos electrónicos. Para ello, puede pedirles a los líderes de cada área que reporten dichos casos, con el fin de tomar medidas pedagógicas para sensibilizar a los colaboradores sobre la importancia de usar estas herramientas con moderación.

Además, la interacción con los colaboradores no debe traspasar la frontera que roce con el acoso laboral. Por eso, se debe divulgar en todas las áreas que no es recomendable enviar mensajes en horarios extralaborales, ni mucho menos valerse de la informalidad de estos canales para enviar contenidos ajenos a lo laboral. Los colaboradores pueden sentirse obligados a responder y sentir ansiedad por estar revisando su teléfono celular si ven que sus jefes le envían mensajes de forma constante.

Otro escenario en el que se puede desarrollar tecnoestrés es al momento de implementar una nueva herramienta o cuando el personal nuevo que ingresa a la organización no recibe capacitación sobre el funcionamiento de las herramientas que allí funcionan. Además, en las organizaciones conviven personas pertenecientes a diferentes generaciones y con diferentes destrezas y cualidades, por lo que siempre debe coordinarse una capacitación con las personas que requieran aprender a manejar un equipo o herramienta.

Las charlas informativas acerca de las consecuencias de estar conectado todo el tiempo pueden bajar los niveles de tecnoadicción, al mismo tiempo que crean entornos que promueven un uso responsable de las tecnologías de la información.

Por último, todos los esfuerzos que se realicen desde el área de RR.HH. deben estar enfocados en hacerles entender a los colaboradores que son ellos los primeros que deben frenar el tecnoestrés. Cifras del más reciente estudio sobre ‘Consumo móvil en Colombia’ de la auditora Deloitte, muestran que el 88% de los usuarios de smartphones en el país consultan sus teléfonos una hora después de levantarse y el 86% lo usa una hora antes de conciliar el sueño.. Por esta razón hay que hacer énfasis en que las nuevas tecnologías, más allá de todos los beneficios que aportan, deben ser usadas de un modo saludable.

Si quiere compartir su experiencia con el uso de nuevas tecnologías en su organización visite nuestros perfiles en Facebook y LinkedIn.

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