Febrero 1 de 2019

La metodología ‘Agile’ ha sido tendencia durante los últimos años y en Capital Humano le contamos el caso de éxito de la cultura ágil que implementó BBVA y que la convirtieron en una organización competitiva y ágil internamente.

La metodología ‘Agile’ se basa en priorizar tareas, administrar tiempos de trabajo y definir de la manera más clara posible las cosas pendientes por hacer, con el propósito de generar un producto o un proyecto de calidad en un tiempo reducido. La idea nació inicialmente para administrar proyectos de desarrollo de Software, pero los resultados positivos permitieron que la idea se adaptara a otros escenarios organizacionales.

La clave de las metodologías ágiles está en el trabajo en equipo y en la comunicación que los colaboradores tengan para llevar a cabo el proyecto o la tarea que se pretende desarrollar.

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“Waterfall” Vs “Agile”

Anteriormente, los proyectos que tenían las organizaciones se manejaban de manera vertical, un paso a paso que ocasionaba que el tiempo para la realización de las tareas se extendiera, se aplazara y fuera muy susceptible a los cambios, a este método se le conoce como “waterfall”. Sin embargo, el caso de BBVA, una compañía que decidió convertirse en una organización ‘agile’, demostró que dejar a un lado el escepticismo por las nuevas tendencias organizacionales, sí funciona y produce resultados de calidad.

Según Héctor Borreguero, Head of Agile de BBVA: “Un elemento importante de las metodologías ágiles es que ordenan, y con base en una priorización y un alineamiento con objetivos estratégicos, permiten que los equipos pongan foco siempre en lo más prioritario”.

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Esta tendencia agrupa conocimientos, ya que permite crear grupos interdisciplinarios de varios profesionales en distintas áreas que se pueden dividir las tareas de manera diferente al método tradicional  “waterfall” (totalmente lineal), en donde cada grupo se concentra en una tarea específica, logrando así que los proyectos evolucionen más rápido.

La reflexión que le surge a Héctor Borrego de implementar esta estrategia es que “La adopción de la filosofía agile está ayudando a tener claras las prioridades, alineando las fuerzas de distintas áreas, pensando a nivel local y global. Y, por encima de todo, está permitiendo a los equipos colaborar integradamente, poner al cliente en primer lugar, innovar, pensar en grande y aportar valor de forma global”.

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