Diciembre 12 de 2017

La publicación del libro Management 3.0, en 2010, del especialista en liderazgo Jurgen Appelo marcó un punto de inflexión acerca del liderazgo en las organizaciones. Según este, el liderazgo y la gestión deben dejar de enfocarse solo en los gerentes y, más bien, convertirse en un trabajo grupal.

Este pensamiento nació de la llamada Teoría de la complejidad, que dice que para poder entender un sistema de manera holística, el resultado no puede analizarse solamente como la suma de aportes de cada fragmento, sino que se deben tener en cuenta las relaciones e interacciones.

Así, Appelo invita a los gerentes a que consideren a las organizaciones como si fueran sistemas vivos, en el que existen personas que se relacionan entre sí. De ahí que el management 3.0 no se ocupe de departamentos y procesos, sino más bien en que los colaboradores, a través del trabajo en equipo, encuentren la manera más eficiente para que la organización pueda lograr metas, al mismo tiempo que estén en su ambiente de trabajo.

El management 3.0 se desmarca de los modelos estrictamente jerárquicos en los que se basaban el management 1.0 (obediencia sin cuestionamientos de ningún tipo) y 2.0, (jerarquías muy marcadas), los cuales enfrentan problemas como: una lenta toma de decisiones, el desconocimiento de la ejecución de procesos por parte de los gerentes o el establecimiento de metas difícilmente alcanzables.

Además, requiere por parte de los gerentes el creer en los colaboradores, perdonar errores, permitirles crecer, darles tiempo para experimentar y aprender, escuchar realmente lo que dicen – y no querer que repitan lo que el gerente piensa – son algunos de los consejos que advierten expertos como David Sturt, Todd Nordstrom y Jeff Boss, entre otros, en el blog de liderazgo de la revista Forbes.

Empresas como LinkedIn – que tiene una campaña de leading digital- advierten que compartir información de forma “transparente y ágil”, favorece el trabajo entre colaboradores; clientes y agentes involucrados en procesos de ejecución de tareas. Para hacerlo, existen diferentes herramientas digitales, que permiten la interacción en tiempo real.

Si bien es cierto que quizás lo anterior no se puede aplicar en la totalidad de la organización, no se debe perder de vista que la evolución hacia una organización horizontal busca que exista una mayor cooperación entre colaboradores, y que se reduzcan los conflictos y la desconfianza cuando la toma de decisiones en pequeños niveles se restringe a unos pocos. Así, los jefes de área, además de ser líderes serán facilitadores en el empoderamiento, el aprovechamiento de capacidades y la creación de equipos autogestionados.

La constante autoevaluación de los líderes y la retroalimentación constante a los colaboradores promoverán que la organización esté en mejora continua. Así, al momento de enfrentarse con retos, sus miembros estarán en la capacidad de ver verlos como oportunidades y no como problemas.

La generación de ambientes amigables, en los que se promueva el trabajo en equipo y el diálogo, serán sus aliados en este proceso de transformación en su organización. Encuentre más información sobre liderazgo y gestión del talento AQUÍ.

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