Febrero 21 de 2018

Cuando se habla de horario flexible es importante aclarar que esto no significa que se vaya a trabajar menos tiempo. Esta modalidad tiene que ver con administrar diferente la jornada laboral, brindar una mejor calidad de vida a los colaboradores y que estos mejoren su desempeño.

Determinar un tipo de horario flexible dependerá del tipo de industria, de las responsabilidades de cada cargo y de las políticas de la organización. “Es posible encontrarse con limitaciones que habrá que gestionar, como la atención y soporte a los clientes, los sectores económicos con regulaciones y turnos especiales, la estacionalidad de ciertos servicios, entre otros”, explica Diana Barrera, psicóloga organizacional, coach, facilitadora de equipos y directora de metodologías de Acsendo, plataforma digital para gestionar el talento humano.

Las posibilidades de flexibilizar el horario laboral son diversas. Entre las más comunes se encuentran:

  • Fijo variable: donde se puede elegir la hora de entrada y de salida, todo esto cumpliendo con la jornada legal laboral vigente.
  • Libre: tiene que ver con el cumplimiento de objetivos diarios. Cuando se logran, la persona puede dar por finalizada su jornada laboral.
  • Reducido: consiste en dedicar menos tiempo a las pausas activas y al almuerzo para salir más temprano.
  • Teletrabajo: se da si la persona cumple con la jornada legal laboral desde su casa.
  • Comprimido o intensivo: es un ‘gana – gana’ entre el colaborador y la organización, pues el primero puede trabajar más horas de lo estipulado en su jornada laboral diaria para luego, tener días libres compensatorios.
  • Bolsa de horas: otorga cierto número de horas libres al mes a los colaboradores para asuntos personales.

¿Cómo gestionar modalidades de horario flexible desde el área de RR.HH?

Además de evaluar las posibilidades de flexibilidad, RR.HH. tiene que trabajar previamente por la consolidación de una cultura organizacional, si se van a implementar políticas de horario flexible.

Esta debe ser “una cultura con fuerte autonomía, responsabilidad, confianza y orientación al resultado. Si esto no está claro desde el inicio, las posibilidades de fracaso son altísimas y la consecuente pérdida de credibilidad en este tipo de alternativas es definitiva. Por tanto, es recomendable que Gestión Humana sondee, involucre, comunique, enseñe y monitoree a todos los colaboradores, para asegurar la alineación y el éxito de la implementación”, afirma Barrera.

 

Esta es una de las pistas para que las organizaciones sepan si son aptas o no para implementar algún tipo de horario flexible. Para algunas compañías puede ser mejor que todos sus colaboradores cumplan el mismo horario, debido al sector y las necesidades que surgen día a día, mientras que otras prefieren la flexibilidad, porque están más enfocadas a los resultados. Esto dependerá siempre de los objetivos de la organización y de si los horarios facilitan que estos se cumplan o no.

Teniendo esto claro, se podrán obtener grandes beneficios para la organización, como el aumento de la productividad, pues los colaboradores trabajarán de manera eficiente al saber que tendrán más tiempo libre para atender asuntos personales. También, se mejorará el clima laboral, se disminuirán los ausentismos, habrá mayor atracción de talento y los empleados se sentirán más comprometidos con la compañía.

En conclusión, la jornada flexible es una metodología que puede aplicarse en todas las organizaciones. Lo importante es revisar cómo está la cultura organizacional para que, dependiendo de las necesidades de la compañía se pueda identificar cuál tipo de horario es el más apto para la organización.

Recuerde que la flexibilidad horaria también funciona como salario emocional. Conozca de qué otras maneras puede hacer que sus colaboradores se sientan bien con la organización y aumenten su productividad aquí.

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