Septiembre 7 de 2018

Las ciencias del comportamiento son una herramienta eficaz y económica para transformar el ambiente laboral y la dinámica de las organizaciones. Le contamos por qué hace parte del pensum de algunas universidades y cómo le ayudará a mejorar el ambiente laboral.

El departamento de Recursos Humanos es variado. Hoy encontramos ingenieros industriales o administradores de empresas ejerciendo un papel importante en el área, porque la labor diaria requiere la visión de estos profesionales en cuanto a gastos, productividad y costos.

Y aunque lo anterior es fundamental para lograr procesos exitosos, no se debe dejar de lado la parte humana, que finalmente es uno de los recursos más valiosos de la compañía. Para atender este tema es necesario acudir a las ciencias del comportamiento, es decir, a psicólogos, sociólogos, entre otros expertos en gestión de personas.

Según Claudia García, psicóloga y consultora en Talento Humano, “es clave que los profesionales en estas áreas busquen la manera de engranar con los KPI’s de la organización y direccionar a las personas a lograr la rentabilidad y la productividad, teniendo en cuenta estos objetivos de la empresa”.

Para ello, es importante identificar el talento que se tiene, sus habilidades y cómo potenciar y desarrollarlos para que, al igual que los números, impacten directamente en los resultados del negocio. “Ese impulso y potencialización se logra a través de las ciencias del comportamiento”, agrega García.

Hay tres ejes fundamentales en los que estas personas deben focalizarse para alcanzar metas en el entorno laboral:

  1. Formación: tengo que mantener a mi personal formado en sus tareas, en sus competencias y en sus habilidades blandas, porque a medida que se desarrollen seremos más competitivos en lo que hacemos, habrá motivación y mejorará el clima laboral”, explica García.

Aquí le mostramos cómo formar a sus colaboradores de manera dinámica.

 

  1. Desarrollo: está muy ligado al concepto anterior, si se ofrecen oportunidades de crecimiento al interior de la compañía las personas se sentirán apreciadas, reconocidas, cómodas y útiles.
  2. Bienestar: a veces hay cosas que mueven más que el dinero, por lo que desarrollar actividades de bienestar, reconocer y dar salario emocional, genera retención y aumenta el engagement.

“Las compañías siempre piensan en dinero y hay muchas cosas que se pueden desarrollar e impulsar, no cuestan nada y sí generan mucho valor en el colaborador. Para eso están las ciencias del comportamiento, para evitar que la organización sea cuadriculada, para ahorrar costos y valorar y reconocer lo humano como lo primordial”, afirma García.

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Sabiendo esto, es que las universidades cada vez más tienen en cuenta en sus pensum estas áreas de estudio, pues “el conocimiento especializado y la formación en la ciencia de la conducta en el lugar de trabajo requieren un conocimiento a fondo sobre el desarrollo de la organización, actitudes, desarrollo de carrera, teoría de la decisión, rendimiento humano y factores humanos, el comportamiento del consumidor, teoría de grupos pequeños y procesos, desarrollo de trabajo, análisis de tareas, evaluación individual, entre otros”, explica el portal web Losrecursoshumanos.com.

Por eso, el reto de estos profesionales en Recursos Humanos se basa en saber leer a la compañía, su necesidad desde la productividad del negocio y desde los requerimientos de los colaboradores, para alinear ambos temas con los indicadores, gastar menos dinero y aumentar las ventas.

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