Febrero 1 de 2018

Las cifras son alarmantes: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta aproximadamente a 300 millones de personas en el mundo, siendo la principal causa de discapacidad, según la entidad. Se trata de una condición que afecta la salud mental, impidiéndole a quienes la padecen el desenvolverse de forma adecuada en los ámbitos laborales, personales o académicos, si aplica el caso. Según la OMS, un 4.7% de los colombianos padecen depresión la cual, de no atenderse a tiempo, puede desencadenar en intentos de suicidio.

Además, es una enfermedad que inicialmente suele ser silenciosa, no solo porque sus síntomas pueden ser confundidos o pasados por alto; sino por el estigma que se tiene frente a las enfermedades mentales, que en ocasiones impide que las personas pidan ayuda aunque identifiquen que los síntomas se han vuelto frecuentes.

El más reciente Boletín de salud mental sobre la depresión de la Subdirección de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud, que se dio a conocer en marzo de 2017, señala que la depresión es un problema de salud pública, el cual afecta principalmente a las personas entre 15 y 29 años; que su prevalencia es mayor en las zonas urbanas, y a medida que aumentan los niveles socioeconómicos y el nivel de estudio (con un 61.6% entre aquellos que cuentan con estudios universitarios o de posgrado), indica el informe.

Por tal motivo, Liliana Restrepo Betancourt, gerente de GH Asesorías, sostiene que es necesario que las organizaciones cuenten con políticas claras para el manejo de la salud mental y con un sólido Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (ya que, para la República de Colombia, la Salud Mental es un derecho fundamental).

Las Administradoras de Riesgos Laborales deben tener programas y desarrollar estrategias que promuevan una buena salud mental y que prevengan la depresión y los demás trastornos mentales. Además, deben garantizar que sus empresas afiliadas “incluyan dentro de su sistema de gestión de seguridad y salud de trabajo, el monitoreo permanente de la exposición a factores de riesgo sicosocial en el trabajo para proteger, mejorar y recuperar la salud mental de los trabajadores”, señala el Artículo 9 de la Ley 1616 de 2013 (Ley de Salud Mental).

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario establecer políticas que permitan reducir de forma efectiva dichos riesgos. Por eso, además de realizar mediciones constantes del ambiente laboral, se debe incluir una gran encuesta anual de riesgo sicosocial. Los puntos a analizar deben discutirse entre los miembros del área de RR.HH., con la asesoría de un médico laboral.

Ahora bien, la responsabilidad de actuar en casos de depresión no recae únicamente en la organización pues, como lo señala Cástulo Rodríguez Correa, presidente de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, es importante que el colaborador le notifique su estado a la empresa para brindarle el apoyo que requiere y, si es necesario, reubicarlo o replantear sus funciones puesto que, por ley, ninguna organización puede despedirlo por presentar este trastorno.

La depresión se debe certificar por el médico tratante de la EPS a la que esté afiliado el colaborador. Si este es incapacitado, es importante que la organización demuestre un interés porque su condición evolucione de manera positiva, y que desarrolle un plan de retorno al trabajo, en donde se evalúe si se modificarán los roles que desempeña, su espacio de trabajo o si se implementan otro tipo de horarios, según el portal HR Zone. Además, porque la legislación colombiana protege con estabilidad laboral reforzada a las personas que padecen depresión.

Cada caso es diferente y debe tratarse de forma individual. No obstante, HR Daily Advisor recomienda tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de ayudar a un colaborador diagnosticado con depresión:

  • Modificar horarios y hacerlos flexibles
  • Reducir el ruido y las distracciones
  • Ofrecer técnicas para el manejo del estrés
  • Restructurar el rol
  • Permitir el teletrabajo
  • Asignar tareas más pequeñas o reducir la carga de trabajo
  • Otorgar material como agendas u organizadores para permitir que el colaborador organice mejor su tiempo
  • Ofrecerle coaching o un mentor

Estas recomendaciones también pueden funcionar para reducir otros riesgos sicosociales como el estrés. Le puede interesar: ¿Qué son los riesgos sicosociales?

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