Noviembre 29 de 2017

El Employee Advocacy existe desde hace varias décadas, pero en los últimos años ha tomado mayor fuerza tras el auge de internet y, sobre todo, con el crecimiento exponencial de los usuarios de las redes sociales. El concepto se refiere a promover la promoción de la organización por parte de sus trabajadores, sin agobiarlos y obligarlos a promover la compañía. Se trata de un trabajo de planeación y del área de RR.HH. para que los empleados, por iniciativa propia, quieran hacerlo.

Las redes sociales son parte de la vida diaria de la mayoría de los colaboradores, siendo en ocasiones el canal por el que más se comunican. De ahí que algunas organizaciones hayan visto en los perfiles personales en redes sociales de sus colaboradores un espacio para transmitir los valores de su organización.

Esta tarea puede aportar grandes réditos a la compañía como: un mayor reconocimiento de marca, el fortalecimiento de campañas de marketing, mayor interés en procesos de reclutamiento y convocatorias, el reconocimiento al área de Gestión Humana por mantener felices a los colaboradores y otros que varían de acuerdo con la naturaleza de la organización.

Estos beneficios se derivan del incremento de la presencia de la organización en las redes sociales. Sprout Social, Inc – que ofrece software de gestión de redes sociales – explica que “si una compañía hipotética de 100 empleados tiene una FanPage en Facebook con 2.000 seguidores (su potencial de alcance inicial será de 2.000 personas). Pero, si se tiene en cuenta que cada uno de los 100 empleados tiene 338 amigos en Facebook, el alcance potencial de los empleados combinados será de 33.800 personas. Así, si todos los empleados participasen en un programa de employee advocacy, habría un incremento del 1.590% de alcance en social”, señala la compañía.

Expertos aseguran que el ROI (Return of investment) del employee advocacy puede ser considerable, pero que depende en gran medida de la participación consistente a lo largo de la organización. Asimismo, deben existir unos mínimos para implementar este tipo de herramientas. Según Katie Levinson, senior product marketing manager de LinkedIn, para establecer un programa de employee advocacy en la organización este debe ser “estratégico, sostenible y orgánico”. Esto quiere decir que debe implementarse con metas y métricas que permitan medir su progreso, debe contar con un plan para mantener el entusiasmo inicial siempre a tope, y la participación debe ser voluntaria. De esta forma, la organización inspira el advocacy y no lo convierte en un mandato.

Lo que debe tener en cuenta para implementarlo

Fortalezca el compromiso de los empleados: de no existir un compromiso y una confianza del colaborador hacia la organización, el programa de advocacy iniciará su andadura bastante maltrecho. Según la consultora Gartner es necesario trabajar con el departamento de recursos humanos “para entender dónde existen brechas en la comunicación y cómo el employee advocacy puede conectar mejor a los empleados con la organización y con los líderes de la misma”.

No prohíba el uso de las redes sociales: En pleno auge de las redes sociales parece inaudito que todavía existan empresas que no permitan el acceso a estas plataformas. Véalas como un aliado para dar a conocer su organización.

Capacite a sus empleados en las mejores prácticas en redes: Este proceso le permitirá conocer y alentar a los empleados a hacer parte del advocacy. Hootsuite asegura que así podrá “escoger el nivel de advocacy a implementar, basándose en las tendencias que manejan sus empleados y en el conocimiento de social que estos tienen”.

Empezar en pequeño para luego crecer: Comenzar con un piloto en el que se cuente con la ayuda de los colaboradores que sean influencers puede ser el primer paso. Según la firma de relaciones púbicas Edelman “es necesario encontrar empleados que sean storytellers naturales, que no tengan miedo de decir lo que piensan y que sean activos en redes sociales”.

Enfóquese en ofrecer contenidos de calidad y seleccionados a sus empleados: El advocacy no funciona repartiendo la misma información a todos sus colaboradores. De ahí que sea necesario ofrecer un contenido ‘curado’ a cada influencer, para que puedan ofrecer información interesante a sus audiencias. Asimismo, facilite que la tarea de compartir o de postear contenidos sea sencilla, que se involucre en sus rutinas diarias y que el call to action sea claro.

Trace metas, mida y comparta: Establecerlas le permitirá tener unos parámetros para medir su cumplimiento. Con esto también podrá identificar a los empleados que son influencers y a aquellos que están más comprometidos. Además, el reportarle a los líderes de la empresa los resultados positivos puede hacer que el programa sea económicamente sostenible en el tiempo, mientras que mantener enterados a los colaboradores lo hará sostenible en términos de compromiso.

¿Incentivos o beneficios?

Mientras algunos afirman que es necesario involucrar incentivos para hacer crecer los programas, otros aseguran que explicar los beneficios de los ‘shares’ para el éxito de la compañía y para la construcción de una marca personal puede ser una motivación suficiente. Por eso es importante que antes de tomar alguno de los dos caminos evalúe cuál es la naturaleza de su compañía y si los incentivos ofrecidos serán atractivos para los colaboradores. A veces es mejor no ofrecer incentivos si estos pueden ser considerados por los empleados como insignificantes.

Queremos conocer los casos de éxito de organizaciones que han implementado con éxito el employee advocacy. Compártanos sus experiencias en LinkedIn.

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