Febrero 12 de 2018

Tomás Chamorro-Premuzic, profesor de la Universidad de Columbia y CEO de Hogan Assesment Systems, precisó en la página web de Forbes México, que hay cinco rutinas que por la presión diaria de los resultados se están convirtiendo en factores tóxicos para la organización, sin embargo, con una buena gestión de Recursos Humanos se pueden mitigar.

Las rutinas tóxicas son:

  1. Desestimar la importancia de la cultura organizacional: “cuando los valores de la empresa no son congruentes, son tantos que no logramos distinguirlos, todos los ignoran o cuando formalmente se dice algo y se opera en forma distinta, estamos generando confusión y seguramente, sentimientos negativos hacia la compañía”, explica Chamorro – Premuzic.

Por esa razón, Recursos Humanos debe capacitar a las cabezas de equipo para que comuniquen con transparencia y sean coherentes con lo que dicen y hacen. Cuando hay una alineación entre estos dos factores las personas creen más en el negocio y se esfuerzan por sacarlo adelante. Asimismo, se debe promover una cultura organizacional abierta en la que se apoye a los equipos en todo momento de manera que no haya espacio para la exclusión y la malinterpretación de procesos.

  1. Ignorar el efecto tóxico de la incongruencia: el desorden es la base de esta rutina que consiste en reunirse periódicamente, acordar temas y maneras de trabajar y al final archivar lo que se habló. Esto hace que se generen reprocesos y se pierda tiempo e interés por parte de los colaboradores.

Para mitigarlo es vital planear. “Por ejemplo, cuando se debe entregar un producto al cliente, un buen ejercicio es mirar hacia atrás e identificar cuántos procesos se necesitan para la entrega y cuánto tiempo tomará ejecutarlos. Además, se debe designar una persona para el mejoramiento de la compañía. Es decir, alguien que esté dedicado a hacer seguimiento de procesos e indicadores para saber en qué aspectos se debe mejorar”, explica el Programa de Transformación Productiva (PTP) del Ministerio de Comercio. También se recomienda tener KPI’s para medir constantemente la efectividad de los procesos.

  1. Confundir compromiso con felicidad: “debemos estar atentos, más que a la felicidad como valor superior, a dar a los integrantes del equipo los elementos concretos para llevar a cabo su labor de forma efectiva para que a partir de ello se genere una sensación de satisfacción”, afirma Tomás Chamorro-Premuzic.

De ahí la importancia de generar estrategias para hacer felices a los empleados desde los resultados que se quieren alcanzar, ya sea productividad, retención, o cualquier otro. Al definir bien lo que se quiere, se pueden diseñar planes fundamentados en la felicidad que ayuden al cumplimiento de los objetivos.

  1. Tergiversar el liderazgo: generalmente las personas no son líderes innatos, por lo que la organización no puede dejar este cargo al azar, deben formar a los colaboradores para ser las cabezas de sus equipos teniendo en cuenta los objetivos de la organización y los resultados que se esperan con su labor. “En esta condición, es preciso clarificar qué es un líder para la compañía, cuáles son los atributos apreciados y qué conductas serían inadmisibles”, asevera el estudio.
  2. Confiar más en la intuición que en los datos: “las organizaciones que operan de oído y que basan sus decisiones únicamente en la intuición, se acercan peligrosamente a la orilla del barranco. Es necesario verificar que lo que nos dicen tiene un sustento”. Es decir, que todo debe ser comprobable con datos que permitan hacer un verdadero análisis a profundidad sobre el tema.

Según Grad School Guru, instituto peruano de preparación y asesoría educativa, “un ejecutivo debe tener conocimiento de herramientas que le permitan un análisis de datos. En el mercado existen software de inteligencia de negocio que se pueden integrar a los sistemas que la compañía utiliza en sus controles internos, como programas de contabilidad, administración, ventas, entre otros, los cuales generan reportes y datos que permiten identificar el comportamiento de lo que se está evaluando y usar diversos criterios para la toma decisiones”.

Aprendiendo a sobrellevar los aspectos anteriores se logrará mayor productividad, liderazgo, compromiso y retención del talento, factores indispensables para que el negocio adquiera valor y vaya camino al éxito. Suscríbase a nuestra comunidad y conozca otras claves para la gestión del talento humano y su alineación con el objetivo de la organización.

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