Mayo 8 de 2018

Contar con equipos que trabajen en sinergia, que tengan una buena relación entre ellos y sepan reaccionar adecuadamente ante diversas situaciones es un plus para cualquier organización, pero esto no sucede porque sí, se trata de que cada uno trabaje por tener altos niveles de Inteligencia Emocional y que además la compañía ayude a que esto se dé.

El psicólogo Daniel Goleman fue quien sacó a la luz este concepto y los cuatro pilares que lo componen: el autoconocimiento, la autogestión, la empatía y las relaciones interpersonales.

Mucho se ha hablado de las tres primeras, pero en ocasiones se descuida el tema de las relaciones interpersonales por la creencia de que basta con que seamos “seres sociales por naturaleza” y es ahí donde se presentan los conflictos laborales, la mala comunicación, los chismes de pasillo y la desmotivación. También le puede interesar: ¿cómo dominar las emociones negativas en el trabajo?

“Es importante comprender que nuestro mundo emocional tiene un componente social; por lo que para construir relaciones sanas es necesario estar en sintonía con las emociones de los demás. Si sus acciones despiertan emociones negativas en los otros, puede ser difícil conectar de manera significativa; sin embargo, si cultiva sentimientos positivos podrá entablar una unión sólida y duradera con el resto”, explica la red de cooperación universitaria Universia Perú.

Este es un aspecto relevante al momento de trabajar en equipo, persuadir para conseguir un negocio, seleccionar personal, entre otros aspectos que son parte de la labor diaria del área de Recursos Humanos.

Para trabajar por este pilar, hay que tener claro que cuando se habla de relaciones interpersonales en la Inteligencia Emocional, se refiere a comprender las emociones de los demás y saber responder ante estas. Según Goleman en su libro Inteligencia Emocional (1995), “es precisamente sobre la base del autocontrol y la empatía que se desarrollan las habilidades interpersonales”.

Teniendo en cuenta eso, el área de Recursos Humanos debe trabajar porque los equipos y líderes conserven el respeto entre ellos y haya una comprensión por el otro. Aspectos como preguntarle al colaborador cómo se siente, qué cree que hace falta o qué opina de las dinámicas laborales son acciones que permitirán generar mayor empatía y por supuesto, fortalecer las relaciones interpersonales.

Así se desarrolla la Inteligencia Emocional, pues las personas pueden trascender, dejar de pensar en sí mismos y preguntar por el otro; esto genera gran impacto y permite que el clima organizacional sea el ideal. “Los sujetos que son capaces de ayudar a los demás constituyen una mercancía social especialmente valiosa, son las personas a quienes nos dirigimos cuando tenemos una gran necesidad emocional puesto que, lo queramos o no, cada uno de nosotros forma parte del equipo de herramientas de transformación emocional con que cuentan los demás”, afirma Goleman.

Otra manera de reflejar la Inteligencia Emocional en las relaciones interpersonales es con el manejo de equipos, donde se trata a las personas precisamente como un todo y no como elementos separados. Se debe trabajar con los líderes para que mantengan permanente diálogo con sus subalternos, sepan cómo marchan sus labores y en caso de que algo no esté funcionando correctamente planteen soluciones.

Además, deben tener la capacidad de generar conexiones personales fácilmente “Estas personas saben trabajar en equipo y suelen ser compañeros responsables y buenos amigos. En el mundo de los negocios son buenos vendedores o ejecutivos y también pueden ser excelentes maestros”, escribe Goleman en su libro.

Según Cedin Consultores, expertos en aprendizaje y desarrollo para la mejora del desempeño humano en liderazgo, equipos, ventas y servicio, “cuando las relaciones interpersonales son respetuosas y satisfactorias proveen un terreno común para disfrutar la experiencia de interactuar y compartir con otras personas. En la medida que alguien sea más hábil al construir y mantener relaciones interpersonales, anticipando y reconociendo las preferencias de la otra persona, apreciándolas y estando dispuesto a satisfacerlas en una buena medida, las otras personas se sentirán más dispuestas a mantener esa relación”. Le puede interesar: La inteligencia emocional aumenta la productividad de sus equipos

El pilar de las relaciones interpersonales no requiere una alta inversión de dinero, sino el compromiso con promover una cultura organizacional que promueva la idea de “ponerse en los zapatos del otro” y “no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros”. Trabajando de la mano de los líderes, incentivando espacios de diálogo y respeto y aconsejando sobre cómo lograrlo, las áreas de Recursos Humanos harán un gran aporte a la organización, que al final será traducido en motivación y productividad, pues del comportamiento de un individuo pueden aprender muchos más y la idea es que la Inteligencia Emocional también sea una habilidad que permee a todos los departamentos de la organización.

Además, como lo mencionábamos en la edición impresa número 13 de la revista Capital Humano, “lo que las estadísticas muestran es que el 75% de los retiros o despidos tiene que ver con temas de relacionamiento, no con asuntos de competencias o desempeño”; entonces, ¿por qué no apostarle a la Inteligencia Emocional en el ámbito laboral?

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