Abril 9 de 2018

“Maximizar la productividad de un equipo o departamento no es algo que pasa por casualidad. Es el resultado combinado de un gerente que prepara la base para el éxito y de cada empleado desempeñando un rol. Crear un equipo de alto desempeño no solo es bueno para los negocios, sino que también mejora la retención y el atractivo de un lugar de trabajo para posibles solicitantes de empleo”, explica el estudio sobre equipos ganadores de Robert Half, empresa líder mundial en reclutamiento y selección.

Estos equipos de alto rendimiento consisten en personas que tienen características particulares dentro de un grupo de trabajo y poseen un buen desempeño. Cada uno de los integrantes tiene una función particular que le permite al equipo trabajar en armonía, organizadamente, con total autonomía y flexibilidad. Tienen un alto interés por alcanzar resultados, saben comunicarse y adaptarse a los entornos y son conscientes del aporte que pueden hacerle al objetivo de la organización con su labor.

“Los miembros de un equipo de alto rendimiento deben ser capaces de potencializar las habilidades y aptitudes de todos sus integrantes en beneficio del equipo. No es de extrañar entonces, que estos equipos se caractericen por su diversidad, o en otras palabras, la capacidad de integrar diferencias: áreas de especialidad variadas, diversas capacidades técnicas, diferentes pensamientos o estilos de trabajo. Desde esta mirada, las diferencias no solamente se respetan, sino que además son valoradas y aprovechadas para lograr mejores resultados de negocio y la creación de un ambiente donde todas las personas sean y se sientan importantes”, afirma Diana Barrera, psicóloga organizacional, coach, facilitadora de equipos y directora de metodologías de Acsendo, plataforma digital para gestionar el talento humano.

Funciona como un equipo de fútbol

Según el estudio de Robert Half, igual que un equipo deportivo exitoso, la organización también tiene personas claves para funcionar eficientemente, por eso se recomienda que todos los equipos estén compuestos por el entrenador, el capitán y los jugadores individuales, desde la estrella en ascenso al verdadero profesional, es decir, que “cada miembro desempeñe un rol especial y aporte sus capacidades únicas al equipo”. Así define la empresa de reclutamiento estos cargos:

  • El capitán es quien lidera los proyectos, conduce con el ejemplo, aporta una dirección clara, inspira a otros a desempeñarse y encuentra soluciones a problemas.
  • El árbitro es quien sigue las reglas, es imparcial y justo, perspicaz e intuitivo y separa las emociones de los hechos y las situaciones.
  • El verdadero profesional es la columna vertebral del equipo, comparte de manera abierta y por voluntad propia, participa activamente, proporciona soluciones y cumple con todas las demandas de manera eficaz y a tiempo.
  • El jugador estrella lleva a la organización a otro nivel, le gustan los retos, la responsabilidad y las tareas independientes. Responde con un sentido de urgencia.
  • Los nuevos contratados ofrecen variedad de experiencias, tienen muchas ganas de aprender nuevas técnicas y asumir responsabilidades adicionales, aportan nuevas ideas, procesos y procedimientos al equipo. Tienen un potencial por explorar para convertirse en jugadores estrellas.
  • El entrenador principal, es el líder, motivador, facilitador y tomador de decisiones, el gerente tiene la responsabilidad máxima de crear el equipo perfecto. Identificando y fomentando fortalezas individuales y creando así, un equipo cuya suma sea mayor que sus partes.

¿Cómo encontrar entonces a estas personas?

Barrera recomienda que “además de los criterios indispensables en cualquier proceso de selección, debería tomarse en cuenta el criterio de diversidad, buscando que cada miembro que llegue al equipo cuente con habilidades y talentos complementarios, y que, claramente, les guste trabajar en equipo. También compete a Talento Humano capacitar y desarrollar para que se afiancen dinámicas de buen relacionamiento y alta productividad”.

Cabe aclarar que para que los equipos de rendimiento se conformen en la organización y trabajen efectivamente, se debe establecer una cultura positiva y abierta, en la que la comunicación y los procesos sean transparentes.

También se deben definir roles y responsabilidades, para que cada uno sepa qué debe hacer y cómo contribuye con su labor al logro de los objetivos, que deben ser revisados constantemente para que se ajusten a los cambios.

Ante todo debe haber confianza para asignar tareas y trabajar en sinergia. Asimismo, es importante que exista una recompensa a las labores para que las personas permanezcan motivadas.

Los procesos de selección son clave para que los equipos de alto rendimiento den el resultado esperado por lo que se debe tener muy claro qué busca la compañía y qué espera de los candidatos para así contratar a las personas idóneas.

Al final, la organización además de contar con personas más autónomas y procesos más efectivos, aumentará la productividad, el rendimiento y el compromiso, a la vez que generará un impacto favorable en el clima y la cultura organizacional.

“Los equipos excepcionales no solo garantizan el éxito de la empresa. Trabajar en un equipo de los sueños aumenta la satisfacción de los profesionales. Aproximadamente 62% de los empleados cree que sus equipos tienen un rendimiento excepcionalmente alto o encima de la media”, concluye el estudio.

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