Febrero 28 de 2018

Todas las organizaciones buscan sinergia, es decir que las piezas se unan, integren y trabajen en conjunto en función del mismo objetivo, precisamente esa sinergia es uno de los objetivos de la inteligencia emocional (capacidad para identificar y controlar las emociones correctamente), concepto que aplicado a las compañías permite que se incentive el trabajo en equipo, el respeto por el otro, la comunicación asertiva, el aprendizaje, el cambio constante y el crecimiento de los colaboradores.

“Una organización emocionalmente inteligente no es estática, sino que se amolda a los nuevos desafíos y brinda a sus colaboradores las herramientas necesarias para poder responder desde su propio crecimiento”, explica Carolina Vega, Life Coaching de Dioné, Coaching de vida personal y empresarial.

Para lograr que una organización sea emocionalmente inteligente, Vega Recomienda que tanto la gerencia como el equipo de Gestión Humana “actúe desde la contratación, es decir, que se busquen perfiles que cumplan con los requerimientos del cargo y que además manejen una comunicación empática y asertiva, características fundamentales para alcanzar objetivos”.

Todo esto porque las emociones siempre estarán presentes en todas las actividades que se realicen, por lo que se debe apuntar a que los colaboradores que pertenezcan a la organización sean personas con buen carácter, carisma y motivación propia.

Como es evidente que no todos los empleados manejan las situaciones de la misma manera y que en ocasiones hay emociones que no son fáciles de controlar como el miedo, la frustración, la tristeza, o el orgullo, Recursos Humanos puede ayudar a apaciguar estas sensaciones “implementando actividades de autoconocimiento, meditación, terapia emocional, coach emocional organizacional, lo que yo llamo desintoxicar y re equilibrar el equipo (organización), desde los directivos y pasando por todos los cargos; para que hablen el mismo lenguaje, comprendan la importancia de hacerlo y deseen ser parte de la transformación de su empresa desde la transformación de su propio ser”, afirma Vega.

Para lograr que esto pase en la organización, los gerentes de Recursos Humanos deben hacerle entender a las cabezas de la compañía que la inteligencia emocional “es la clave del éxito, de las ventas, los negocios, los mercados. Es imposible que el individuo se desligue de sus emociones, por lo cual se hace conveniente crear conciencia acerca el rol que cumplen en el diario vivir. Esto no debe limitarse solo a aceptarlas, sino que se puede sacar partido de ello y diseñar métodos para aprovechar dichas emociones en el ámbito tanto personal, como laboral”, afirma la investigación ‘Importancia que reviste la inteligencia emocional para el buen funcionamiento de las empresas’, realizada por Matías Martínez para optar al Título de Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Alejandro de Humboldt de Venezuela, 2005.

Preocuparse por la inteligencia emocional permite que aumente la confianza, pues “la organización confía en sus funcionarios y ellos en la compañía. Todos saben que pueden comunicar, que un error no es para señalar sino para resolver y aprender, que se respeta el conocimiento y el pensamiento. Todos pueden aportar ideas y sugerir desde otros puntos de vista, aumentando así el liderazgo, el conocimiento, la productividad, la motivación y el respeto por el otro”, concluye Vega.

¿Desea conocer más información sobre la Gestión del Talento Humano? Regístrese aquí y reciba noticias de actualidad y artículos claves para la buena gerencia de RR.HH.

También le puede interesar