Junio 25 de 2019

¿Cuál es la educación que exige el futuro?, ¿cuál es la que necesita el presente? ¿Cómo cambiará este tema ante la velocidad y el avance del mundo con la nueva revolución?

“La universidad del futuro es una multiuniversidad que da formación permanente. Se acabó eso de ser un estudiante a tiempo completo. Los programas deben ser más cortos”, dijo Josep E. Aun, rector de la Universidad de Northeastern de Boston, Estados Unidos. Estas palabras las pronunció en una entrevista con el diario El Mundo, de España, después de participar en un evento en este país que analizó la educación en el futuro. 

Esta frase pone sobre la mesa varias características que muchos expertos advierten que debe tener el sistema educativo que comienza a ser tendencia. Primero, tiempos más cortos. Segundo, diversidad en los programas. Y tercero, teleaprendizaje. 

La cuarta revolución, impulsada por la automatización y la inteligencia artificial, está cambiando la manera de producir bienes y servicios. Y esto, desde luego, viene transformando los empleos y la manera de entender los recursos humanos. 

Además, esta revolución viene exigiendo un gran cambio en los modelos de educación superior. Todo porque la tecnología avanza de manera rápida y el mercado pide formaciones más especializadas y habilidades que, en muchas ocasiones, no implican un paso largo por una universidad. 

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Según Obdulio Velásquez, presidente de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCÚN) y rector de la Universidad de la Sabana, actualmente “hay una mayor consciencia de que no hay que ser universitario y que se pueden hacer carreras técnicas y tecnológicas que ofrecen un desarrollo laboral interesante. El Sena, por ejemplo, no tenía hace diez años la actividad que hoy tiene”.

En otras palabras, la educación se transforma para atender la velocidad de la tecnología. A raíz de esto, ahora han comenzado a primar las habilidades por encima de los títulos profesionales. Y estas habilidades se pueden adquirir en cursos cortos, micro credenciales (muy en boga en Estados Unidos) y Moocs (Massive Online Open Courses). 

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Este tema es una preocupación constante, a la que varios expertos le dedican libros y conferencias. De hecho, en la pasada Cumbre Líderes por la Educación, organizada por la Revista Semana, hubo un panel titulado “Del aula a la nómina: educación orientada al empleo”, donde se concluyeron temas importantes para la educación superior que requiere el futuro inmediato.

Lo primero que se concluyó es que las universidades deben hacerse una pregunta básica: ¿enfocarse en el conocimiento o en los diplomas? La respuesta a esta inquietud debe orientar las metodologías que se ofrezcan, ya que existirán personas que necesitarán cada vez más capacitaciones rápidas y específicas, que no impliquen largos procesos. 

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También se habló de la urgencia de que la universidad plantee su oferta a partir de lo que las empresas requieren. El famoso diálogo entre la academia y la industria, del que se ha discutido mucho, pero que ahora parece en realidad necesario, ya que el mercado cambia de manera acelerada y si la universidad no aprende a cambiar esta oferta con la misma frecuencia estará en otra sintonía. 


En definitiva, la educación digital y los programas cortos son el futuro. Estos, desde luego, enfocados a la industria técnica. Porque la educación en humanidades parece tener otro panorama, debido a que esta realidad exigirá estudios profundos en ética, filosofía, etc., para analizar y pensar todo lo que implicará la diversidad y la velocidad del mundo.  


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