Marzo 8 de 2019

Desde Francia, Felipe Monteiro, profesor de la escuela de negocios INSEAD y director académico del Índice Global de Competitividad del Talento (GTCI), habló con Capital Humano de los hallazgos que encontró en Colombia sobre Talento Humano.

Felipe Monteiro, doctor en Gestión Estratégica e Internacional del London Business School, y codirector académico del Índice Global de Competitividad del Talento (GTCI, por su sigla en inglés), expuso ante Capital Humano la necesidad de que en Colombia se consolide una verdadera articulación entre empresas, academia y Estado para que, a través de la educación, se desarrollen los talentos que las empresas necesitan. Generar mejores condiciones y poder retener el talento: los grandes retos.

Capital Humano: ¿Qué tan importante es el talento humano para la competitividad de un país?

Felipe Monteiro: Es fundamental. Si hablamos de lo que viene, de transformación digital, inteligencia artificial, de todo… la competitividad de los países no estará en los recursos naturales o la industria, estará en las personas, su talento y la capacidad que tienen para adaptarse y resolver problemas que todavía ni conocemos.

El talento siempre fue importante y cada día lo será más. Es claro que los países van a competir por talento, los que están mejor preparados van a atraer los mejores talentos y para mí es relevante que América Latina tenga claro que hay que empezar la acción porque si no lo hace, otros sacarán los talentos que están ahí.

CH.: ¿Qué barreras de gestión de talento humano crean rezago en América Latina?

F.M.: Un problema muy común es la falta de capacidad para retener los talentos. En ese tema, el GTCI mira por ejemplo la variable de seguridad personal, en la cual Brasil y Colombia están muy mal. Otra barrera tiene que ver con el ambiente de negocios, hay que mejorar el entorno regulatorio, tener una mayor estabilidad política.

Hay que tener en cuenta que el Índice mira cuáles son las condiciones del país; por ejemplo, para atraer talento es necesario una economía abierta. Los países que están en el top del ranking es porque van bien en todos los pilares, los líderes tienen fuerza en varias áreas. Lo que quiero decir es que no basta ser muy bueno en atraer talento si no se puede retenerlo.

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C.H.: ¿Qué debe aprender América Latina de Europa, en términos de competitividad?

F.M.: Cuando observé el caso de Colombia, me di cuenta de que el país tiene una situación muy interesante: si se miran todos los pilares no es el peor, pero tampoco tiene algún indicador en el cual aparezca como líder.

Entonces, está claro que para aumentar la competitividad de talento es necesario hacer un trabajo completo, hay que pensar de una manera más holística, es relevante atraer pero también retener. Esa es la gran diferencia con los países líderes en Europa: tienen una manera muy integrada de entender el talento, todas las variables están conectadas.

C.H.: ¿Eso quiere decir que las empresas requieren una política integral de país que fortalezca la gestión del talento humano?

F.M.: Claro. Las empresas tienen su rol que es muy importante, pero no pueden hacerlo solas. El GTCI muestra, a través de los años, que los países con mucho éxito son aquellos que crean esa capacidad de trabajar juntos: empresas, Gobierno, comunidad académica… es muy importante tener un ecosistema abierto y con capacidad de trabajar juntos.

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C.H.: ¿Cómo articular la relación Gobierno-empresa en beneficio de los trabajadores?

F.M.: En esa variable Colombia no está tan mal. La clave está en hacer match entre habilidades y necesidades: es muy importante lograr que con la educación se desarrollen talentos que las empresas necesitan para crear esa sinergia. En línea con esto, me llamó la atención otra variable en la que Colombia está muy bien: prevalencia de la formación en las empresas, que hace referencia a cómo las compañías ofrecen entrenamientos y capacitaciones.

C.H.: ¿Qué destacar de la gestión del talento humano en América Latina?

F.M.: El país que mejor está en la región es Chile. Para mí el ejemplo fuerte es en el tema de emprendimiento, sobre todo en la variable Actividad empresarial de nuevos productos, en la cual este país está excelente. En Chile también hay buen ambiente regulatorio, efectividad del Gobierno, hay buenas relaciones entre el Gobierno y las empresas. Este es un gran ejemplo para la región.

C.H.: ¿Cómo dar esos primeros pasos para llegar allá?

F.M.: El Índice es una herramienta de acción. Para empezar hay que tener un buen diagnóstico de cómo está su país en comparación con los otros. Es muy importante que, tanto empresarios como Gobierno, puedan mirar los números, tener un espejo, ese es el primer paso.

Lo que hace este reporte es entregar los datos con un modelo muy riguroso, para que así se pueda empezar a actuar. También es importante tener conciencia de los retos que vienen, entender que ningún actor solo puede resolverlos. Hay que tener una acción en conjunto, actuar todos en la misma dirección.

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C.H.: Por primera vez hicieron la comparación histórica en el reporte, ¿qué encontraron?

F.M.: Como tendencia general, lo que observamos es que los países que ya son fuertes en talento están cada día más sólidos, lo que muestra que la competencia por talento va a ser mayor cada día. Países líderes como Singapur, Estados Unidos y Suiza no están perdiendo su liderazgo; al contrario, están más fuertes con el paso del tiempo. Por ello, para mí es importante que los países que no están bien, empiecen a actuar.

Si quiere conocer el informe completo dele clic aquí.

 

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