Julio 10 de 2017

La paz es de todos, no solo de las víctimas, los excombatientes de las FARC o el Gobierno. Por eso, empresas como Terpel, la Fundación Corona y Mild Coffee Company, ya le están apostando a hacer de sus compañías espacios de paz.

¿Por qué? Además del compromiso social que tienen las organizaciones con su entorno, crear empresas en un país sin conflicto trae nuevas oportunidades de negocio, mayor crecimiento en la economía, inversión extranjera y la oportunidad de llegar con sus productos a regiones a las que antes no podían.

Una encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá realizada en 2015 reveló que el 96% de los empresarios colombianos están dispuestos a desarrollar iniciativas que promuevan la reconciliación. Sin embargo, no saben cómo materializar sus ideas. Entonces, ¿Cómo aportar a la paz desde el sector empresarial?

Para darles una mano a estos empresarios, la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) crearon “EmPaz: Medición Empresarial para la Paz”. Esta es una aplicación que ayuda a los CEO a realizar un diagnóstico de sus políticas y prácticas internas para así evaluar su aporte a la construcción de paz.

“Una vez el empresario tiene claro qué está haciendo desde el interior de su negocio, la herramienta le ayuda a definir qué camino tomar para fortalecer su trabajo en favor de temas específicos. Por ejemplo, su relación con las comunidades, el uso de los recursos naturales o sus políticas internas de recursos humanos, entre otros”, dice Jorge Mario Díaz, vicepresidente de Articulación Público Privada de la CCB.

Parece complejo pero medir el impacto de una compañía es sencillo. Se logra a partir de seis líneas de análisis que la FIP y la CCB definen como Dimensiones de intervención empresarial para la paz, las cuales Juan Felipe Sánchez del Área de Empresas y Construcción de Paz de la FIP, explica con algunos ejemplos:

1. Reconciliación y convivencia: acciones que involucran procesos administrativos y de funcionamiento, la actividad económica y las inversiones sociales que realice la entidad.

Por ejemplo, las empresas pueden contribuir a la construcción de memoria a través de talleres para sus empleados o grupos de interés, para que cuenten cómo se enfrentaron al conflicto y a partir de ese entendimiento, generen nuevas narrativas de cómo entienden su territorio y de cómo pueden resolver sus diferencias para no repetir hechos violentos.

2. Sostenibilidad ambiental: estrategias de responsabilidad ambiental, encaminadas al manejo sostenible de los recursos naturales y con el fin de equilibrar su materia prima con el uso que le da la comunidad para su bienestar.

Las empresas pueden generar acciones ambientales dentro o fuera de su línea de negocio. Por ejemplo, con educación ambiental la cual minimiza el daño ecológico y aporta a la convivencia dentro de las poblaciones, gracias al manejo adecuado de sus recursos.

3. Institucionalidad y participación: promueve políticas de inclusión y de participación, con el ánimo de suscitar la democracia dentro y fuera de la compañía y en sus áreas de influencia. Aquí, las acciones dependen de la ubicación de las compañías; si están en territorios urbanos o semiurbanos en los que hay menos presencia del Estado.

Una forma de aportar es con el desarrollo de mesas de trabajo lideradas por los empresarios. Mesas en las que se reúnen actores territoriales (como la población, las autoridades, etc.), para manifestar sus inquietudes o necesidades y hallar una solución.

También se pueden promover grupos de vigilancia como las veedurías, que promueven la trasparencia en contrataciones, políticas públicas y procesos relacionados con el posconflicto.

4. Desarrollo socioeconómico inclusivo: diseño de prácticas socioeconómicas equitativas entre diferentes grupos poblacionales y regiones, las cuales le dan prioridad a grupos vulnerables debido al conflicto.

Esto se puede implementar con la ayuda de la Agencia Colombiana para la Reintegración, para emplear a víctimas del conflicto o reintegrados. Hace un acompañamiento psicosocial que incluye la formación de habilidades y competencias, presentación personal, cómo interactuar con su nuevo entorno, cómo presentar una hoja de vida, etcétera. También debe incluir talleres de sensibilización para los colaboradores que ya hacen parte de la organización.

5. Capital humano: Además del aporte del Estado, desde la empresa pública y privada se deben plantear programas de bienestar de la población, en especial de los habitantes de las zonas en conflicto, ya que es necesario ayudar a mejorar la oferta en educación, salud y otros servicios básicos. ¿Cómo? A través de prácticas de desarrollo social, la construcción o el financiamiento de escuelas, centros culturales o deportivos. Todas estas son acciones con las que las empresas pueden aportar a la construcción de paz, dándole a las personas una opción de vida distinta a la guerra.

6. Gestión estratégica para la paz: diseña estrategias de reconciliación. Es decir, toma acciones para fomentar el diálogo en ámbitos sociales y profesionales que promuevan la reconciliación. En esta dimensión se evalúan, entre otras, las acciones pedagógicas en temas como la democracia, la medición del impacto de la organización en derechos humanos, el respeto hacia los sindicatos y el desarrollo de procesos que permiten verificar si sus proveedores cuentan con productos o servicios que no afecten el bienestar de la comunidad.

Una vez que la empresa comienza el diagnóstico con EmPaz se realizan entrevistas a los colaboradores, las directivas y otras personas claves para la organización. Luego, la FIP junto con la CCB preparan una guía con puntajes e indicadores que sirven para apoyarla y orientarla en sus iniciativas.

De acuerdo con la FIP las empresas que construyen paz no solo aportan a la generación de empleo. Impactan de manera positiva a través de prácticas en sus áreas de influencia con el ánimo de generar bienestar en la comunidad, entre otras políticas de responsabilidad social.

“En el actual contexto colombiano, aquellas empresas que sepan capitalizar las oportunidades de negocio que brinda la paz, no solo aportarán al desarrollo socioeconómico justo e inclusivo, sino que además harán una apuesta a largo plazo que traerá importantes retornos”, aseguran los investigadores de la FIP.

¿Quieres empezar el diagnóstico de tu organización sobre este tema? Puedes hacerlo solicitando la guía al correo empaz@ideaspaz.org y recuerda que, si quieres conocer más sobre mediación y gestión de conflictos puedes hacerlo AQUÍ

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