Julio 18 de 2018

El nuevo liderazgo, el trabajo en equipo, el respeto por el otro y la planificación como estrategia para el éxito, son cuatro de las lecciones que nos dejaron los diferentes equipos que hicieron parte de la FIFA World Cup 2018.

El Mundial de Rusia fue definitivamente un evento que cambió la rutina de muchos y los puso a celebrar y a llorar en ocasiones. Pero además de eso, fue una oportunidad para aprender del fútbol, un deporte que exige que dentro del campo de juego el equipo funcione como una empresa y, por lo tanto, saca a relucir características clave que se requieren en una organización para perseguir sus objetivos y alcanzar grandes resultados. Algunos aprendizajes importantes de esta competición fueron:

  1. Liderazgo: dirigir pensando siempre en el equipo

Una de las grandes lecciones del Mundial de Rusia tiene que ver con saber liderar, tomar decisiones acertadas e inculcar respeto por el equipo. Por ejemplo, el técnico de la Selección de Croacia, Zlatko Dalic, expulsó del equipo al jugador Nikola Kalinic, quien se negó a entrar al partido contra Nigeria (donde hacían su presentación en Rusia 2018) faltando 5 minutos para que terminara.

Y aunque era un jugador importante, lo dejó al margen y terminó llegando a la final. Este es un mensaje sobre lealtad y compromiso, dos aspectos que deben caracterizar a una persona independientemente de su cargo y el momento o la circunstancia por la que esté pasando. También, sobre el poder de decisión que debe tener un líder en momentos cruciales para lograr el bien común.

Lo mismo pasó con el técnico de Francia, Didier Deschamps, que dejó fuera de la lista del mundial a la figura del Real Madrid, Karim Benzema, en pro de la armonía de la selección gala, prefiriendo al equipo sobre un individuo. Deschamps también se caracterizó, según sus jugadores, por preocuparse por conocerlos y saber transmitirles sus mensajes, además de que es un líder inspirador por toda su trayectoria en el fútbol.

Falcao García, capitán de la Selección Colombia, también fue un ejemplo de liderazgo, pues acompañaba a su equipo en todo momento, les daba indicaciones, les transmitía a sus compañeros instrucciones de Pékerman y trataba de conservar la tranquilidad en momentos de dificultad.

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  1. Trabajo en equipo: de la teoría a la práctica

Un claro ejemplo de trabajo en equipo fue la Selección de Perú, que aunque ya había realizado entrenamientos y partidos de preparación para el mundial de fútbol, integró a Paolo Guerrero (estaba suspendido por la FIFA) unos días antes del inicio de este. El equipo se reacomodó para incorporarlo al juego y salir adelante juntos.

Los campeones de este evento también dieron claras muestras de trabajo en equipo, pues si bien, equipos como España, Portugal, Brasil y Argentina tenían grandes figuras, no bastaba con que estas invirtieran esfuerzos individuales para ganar. Mientras que Francia y Croacia entendieron que se trataba de complementarse uno al otro, de seguir instrucciones y lograr una sinergia al momento de jugar.

Así se debería trabajar en las organizaciones, dándole a cada colaborador una responsabilidad importante dentro de la estrategia y dejando claro que solo es posible obtener resultados efectivos si cada uno da lo mejor de sí, sin rivalidades y aprendiendo uno del otro durante el proceso.

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  1. Respeto por el otro: ningún contendiente es pequeño

El fútbol a pesar de ser un juego de contacto, también es un deporte en el que prima el respeto por el otro. Por ejemplo, en el mundial de Rusia brillaron quienes menos fueron sentenciados con tarjetas amarillas; incluso existe un reconocimiento que premia este buen comportamiento llamado Fair Play, que en esta oportunidad lo obtuvo España por recibir una sola tarjeta amarilla en el partido frente a Portugal.

En la ceremonia de cierre también se hizo evidente esta característica cuando Francia aplaudió a Croacia y le hizo un camino de honor para recibir la medalla. Su técnico también tuvo un gesto de respeto cuando felicitó a cada uno de los jugadores croatas por su participación en el mundial, lo mismo hizo la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar, al abrazar a sus jugadores y a los franceses.

Por otra parte, los resultados del mundial dieron sorpresas, equipos como Japón que ante los ojos de muchos no prometían una actuación relevante, sorprendieron con su técnica y demostraron que ningún rival es pequeño y que en la cancha, como en las organizaciones, los prejuicios están mandados a recoger.

Lo anterior no solo sucede en el fútbol, aplica también para ámbitos como el laboral, en el que se debe promover desde la gerencia de Recursos Humanos el respeto por el otro y sus diferencias.

Además, que se valore a cada individuo de la compañía por sus particularidades, ya que todos tienen un potencial por explotar y es crucial que sean apreciados para que lo apliquen en su gestión diaria. Muchos de los resultados tienen que ver con la forma en la que se incentiva a los colaboradores y se crea una cultura organizacional que promueva el respeto, la honestidad y la importancia de ‘ponerse la camiseta’ para sacar adelante lo que parece imposible.

  1. Planificación estratégica: el éxito no es cuestión de suerte

Un equipo de trabajo necesita planear para llegar lejos, y aunque en este caso, México solo llegó a los octavos de final, sorprendió ganándole a Alemania. Según su técnico Juan Carlos Osorio, aquel partido se planeó durante seis meses con diversos tipos de formación y de juegos, lo que les permitió llevarse la victoria y entender que más allá de las habilidades de cada una de las personas, una buena planificación permite estar preparados para cualquier situación y saber responder ante ello con el fin de alcanzar la meta. Esta característica del deporte demuestra que los buenos resultados son solo la punta del iceberg, pero que detrás de ellos hay una gran cantidad tiempo y esfuerzos invertidos. En el fútbol como en las organizaciones los grandes logros no se consiguen de un día para otro, y mucho menos mirando al techo.

De entrada, la relación futbol – organización no es tan evidente, pero un análisis detallado permite resaltar muchos otros aprendizajes como la resiliencia croata y hasta el uso de la tecnología para la optimización de procesos como sucedió con el VAR. Se trata de mirar cada situación desde otras perspectivas para llevar enseñanzas de día a día al equipo de RR.HH.

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